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Colombia se debate entre un poeta y un político

No solo doña Juliana representó el gran amor de Gregorio, también lo fue la tierra de Sonsón, cuna de sus amores y sus luchas para lograr la libertad de la región y la justicia social.

Gutiérrez González no solamente fue poeta insigne, sino también notable jurista y político muy sobresaliente. Tan sobresaliente que el Dr. Pedro Justo Berrío, en los lances más delicados de la política de aquellos días, llegó a hacer dos jornadas para ir a Sonsón a consultar con Gregorio Gutiérrez González el desconocimiento de la Confederación Granadina y el reconocimiento de los Estados Unidos de Colombia. Fue entonces cuando el poeta escribió sus hermosos cantos A Antioquia y A los Estados Unidos de Colombia, poesías valientes ya que ayudaron a contener a la guardia colombiana. En Isaza (2005)
En los años de 1852 y 1853, Gutiérrez González fue juez letrado del Circuito de Maitamá. En 1852 fue elector principal por el Distrito de Sonsón. En 1853, juez del Tribunal del Distrito de Rionegro y Presidente del Cabildo de Sonsón, y luego elector principal del Distrito de Sonsón. Fue ministro del Tribunal de la Provincia de Córdoba, diputado a la Asamblea de Antioquia y senador de la República. En 1856, suplente para representante por la Provincia de Medellín. En 1857, presidente de la Comisión de Negocios Judiciales del Senado y miembro del Instituto de Instrucción del Circuito de Sonsón.

Tomó parte activa en la campaña presidencial estadual de 1860 y 1862 y actuó en el combate de Cascajo, que dio en tierra con la dictadura de Pascual Bravo, donde fue nombrado teniente. Nombrado miembro de la Junta Electoral de Medellín y, en 1861, fue nombrado comandante de la Guardia de Sonsón, con grado de Sargento Mayor.

De las correrías bélicas de Gutiérrez González, don Rufino Gutiérrez Isaza, hijo del poeta, después de explicar los sucesos revolucionarios de 1861 y principios de 1862, dice: “que triunfante la revolución en el país, tuvo Antioquia que participar en la célebre convención de Rionegro, de la cual se desprendió como consecuencia, la presidencia para el Estado de Antioquia, de don Pascual Bravo”1.

Los antioqueños no podían conformarse a estar sometidos al gobierno de entonces, por eso, exacerbados, comenzaron a tramar en el sur y en el oriente del Estado de Colombia una revolución en contra del Gobierno.

El levantamiento revolucionario de 1863


Deseoso el Gobernador Pascual Bravo de aplicar fuertemente las disposiciones del General Mosquera contra el clero, comenzó a perseguir a los sacerdotes y estos no tuvieron más remedio que esconderse en las montañas. Fue así como el Pbro. José Joaquín Isaza, párroco de La Ceja, se refugió en la montaña de Argelia, en las proximidades de la quebrada La Paloma. El sacerdote rogó al poeta Gutiérrez González y a su esposa, Julia, que lo acompañaran, y estos lo hicieron.2

En este destierro, los sentimientos antigobiernistas del poeta se agudizaron profundamente, y le hicieron sentir más hondamente la inaplazable necesidad de un cambio político en Antioquia.

Llegados los primeros días de noviembre de este año, don Gregorio, que había sentido ya en su propia carne los efectos de la persecución política, fue viendo agravar la situación, momento por momento. De todas partes iban llegando noticias sucesivas sobre la violación por el gobierno seccional de los más elementales derechos civiles, sobre la difícil situación de los sacerdotes, sobre apropiaciones a las instituciones, sobre la desaparición de la libertad de la imprenta y sobre la forma invivible como se había vuelto la existencia para quienes no comulgaban con las ideas políticas del General Mosquera y el Doctor Pascual Bravo, Gobernador del Estado de Antioquia.

Fue entonces cuando don Gregorio sintió hervir su sangre de patriota y cuando su alma se rebeló contra el estado de las cosas. Dirigió, pues, comunicaciones a un grupo de generales y coroneles, amigos suyos personales, y los citó para una reunión en Sonsón, en forma privada y secreta.

La primera reunión de conspiradores tuvo lugar en Sonsón, en el mes de noviembre, en la casa de Gregorio Gutiérrez González, y concurrieron en ella los generales Joaquín Mario Córdoba y José María Gutiérrez Echeverri y los coroneles Faustino Estrada y Francisco Londoño. Allí se convino en invitar a todos los conservadores del Estado a levantarse en armas en un día determinado, y mandaron comisiones a todos los jefes y amigos.

A este llamamiento correspondieron con entusiasmo en el sur y el oriente del Estado. Berrío fue proclamado jefe y asumió el mando absoluto.

La nueva Constitución liberal de Rionegro, expedida en 1863, ahondó el descontento político de Antioquia, lo que originó una nueva guerra. Berrío, con el grado de coronel, reorganizó las fuerzas para enfrentar al presidente mosquerista del Estado, Pascual Bravo, quien fue vencido y muerto en Marinilla, en la batalla del Cascajo. Después de estas reñidas batallas, las fuerzas vencedoras quisieron proclamar en el campo de batalla al Dr. Gutiérrez González como Presidente Provisional del Estado, pero él se opuso y pidió que fuera aclamado en su lugar el Dr. Berrío, quien a su vez nombró a Gregorio secretario de guerra del Estado de Antioquia (Duque 1968).

Proclamado presidente el Doctor Berrío en 1864, luchó fuertemente para que el gobierno liberal de la Unión, a cargo de Manuel Murillo Toro, reconociera al conservador y clerical de Antioquia. En 1865 fue el único candidato a la gobernación del estado para el período de cuatro años establecido en la Constitución seccional, dictada luego del triunfo de 1864 en Marinilla. Berrío atacó la Constitución del 63, dando garantías a la Iglesia, y sostuvo una oposición armada al cuarto mandato de Mosquera (1866-1868) con un ejército de seis mil hombres, con el cual marchó a Bogotá para unirse a las tropas liberales y conservadoras de los demás estados, opositoras al régimen, que lograron vencer en 18673.

En 1866 Gregorio Gutiérrez González fue nombrado juez segundo del Circuito de lo Criminal y más tarde, magistrado principal del Tribunal. Y en 1869, jefe de la sección encargada del censo en el Departamento del interior y senador por el Estado de Antioquia.

Como la política había menoscabado su hacienda, su vida y su ánimo, Gutiérrez González se vio obligado a retirarse con su familia a La Mesa, una hacienda ubicada a 34 kilómetros de Sonsón. Y el 9 de marzo de 1867, fundó la población de Argelia, hoy erigida municipio de Antioquia.

Se hace necesario mencionar de manera especial que en el año de 1866 fue publicado por primera vez, en el periódico La Restauración de Medellín, el poema de largo aliento Memoria sobre el cultivo del maíz, elogiado tanto como Las convulsiones de Luis Tejada o María de Jorge Isaacs. Este poema refleja el estilo de Gregorio Gutiérrez González, lo descriptivo de su lenguaje realista.